jueves, 21 de noviembre de 2013

Sabores de Brasil!!

Bikini, toalla, cámara y un destino....Brassssil!!



En un KA dorado y a 4 horas desde Sao Paulo, incluyendo el ferry, descubrimos Ilhabela, para perderse un rato y desconectar el móvil unos días ;)

Su paisaje salvaje, su tranquilidad y buena temperatura te invitan a darte un buen baño en una de sus miles de playas como Jabacuara y a buscar un buen sitio para comer alguno de sus platos típicos y beber una cervecita.
La isla es conocida por sus mosquitos, donde especialmente notas su presencia es visitando alguna de sus playas del norte, son más selváticas. Llegamos a la playa bien preparados, cubiertos de antimosquistos y buscando un buen rincón para poner la toalla y pensamos..qué exagerada es la gente si no hay mosquitos! pero claro...nos estaban esperando en nuestro rincón elegido. No los ves ni los oyes, solo te empiezan a salir puntitos de sangre por el cuerpo y pasadas unas horas el picor es desesperante, pero bueno nada alarmante y que impida la visita a estas playas tan espectaculares.


Comimos en un Lanchonete, es el restaurante típico de Brasil, lo que para nosotros es un bar. Sirven platos combinados de carne o pescado acompañado de frijoles negros, arroz blanco, patatas fritas, ensalada y farofa (harina frita). Elegí el menu ejecutivo de carne asada y una Brahman (cerveza local fresquita), el menú sale por unos 7euros.




De Ilhabela a Ilha Toque toque, un pueblecito costero donde la desconexión con la realidad es máxima. Lo mejor del día era levantarse e ir a disfrutar del desayuno tan maravilloso del hotel, de esos que no olvidas.

Un desayuno muy variado con zumos naturales (entre ellos me llamó la atención el zumo de kiwi) embutidos, fruta, pan de queso (panecitos rellenos de queso y horneados), pan de fiambre (pan relleno de fiambre, queso y un toque de orégano) pastel de pollo, bizcochos caseros de maracuya, chocolate, coco, manzana, plátano y lo mejor, una tortilla recién hecha de huevo, tomate natural, cebolla y jamón, delicioso todo!



En Toque toque pequeño hay un chiringuito en la playa donde puedes comer una buena caldereta de pescado típica brasileña, la sirven con un montón de guarniciones.




Vuelta a Sao Paulo!!

Ponen un mercadillo todos los miércoles en una de las calles del barrio de Brooklin, es uno de los barrios de residencias de lujo y donde se encuentran muchas sedes de empresas multinacionales.

El hombre que nos vende la fruta nos da a probar un mango, melón, piña, peras, un melocotón y le tenemos que frenar porque seguía pelando fruta para nosotros. El mango en Brasil es otra historia, es como un bocado de miel brutal. Luego pasamos por el puesto de los pasteles, son hojaldres rellenos y fritos en aceite, nosotros probamos el de queso, el de salchichas y el de carne. Nos aconsejaron ir sin desayunar y que razón tenían ;)



El mejor Lanchonete donde comí está también en Brooklin. Esta vez el plato era de pollo parmesano, que es un pollo rebozado cubierto de salsa de tomate y queso fundido, como siempre acompañado de un montón de arroz blanco, patatas fritas, farofa y ensalala. También pedimos picaña, una carne riquísima hecha en su punto y una bandeja de pollo frito con ajito, nos salió todo por unos 27 euros.



Vila Madalena es el barrio bohemio de Sao Paulo, el barrio reune todo, bares, tiendas, arte... Los domingos tiene ambientazo durante todo el día, al estilo la Latina de Madrid. Sus calles se llenan de gente tomando cerveza con samba de fondo, una locura.



En el barrio de Pinheiros encontramos un restaurante francés monísimo, Le Repas. Cenamos fenomenal y nada caro, salió a unos 25 euros por persona con entrante, vino y postre incluido. Steak tartare, arroz negro, hamburguesa gourmet y unos profiteroles de nutella fueron algunos de los platos, qué decir!






En algunos centros comerciales y barrios tienen una pastelería que es muy conocida y venden Brigadeiros, es un dulce típico de Brasil, está de muerte. Es una mezcla de leche condensada, chocolate en polvo y manteca y su nombre se debe a un antiguo candidato a la presidencia de Brasil ¨Brigadeiro Eduardo Gomes¨. Sus seguidoras los hacían y vendían para recaudar dinero para la campaña. No ganó las elecciones pero si patentó este dulce que ahora es tan popular. Cada pastelito cuesta 1,5 euros.



Y por último, el barrio Japonés de Liberdade, a mí que me encanta el sushi y toda la comida japonesa este sitio me conquistó. Los domingos ponen un mercadillo con un montón de puestos de comida, zumos naturales y artesanía. Tienen un puesto de gyozas que es muy conocido, la cola lo certifica pero merece la pena esperar. Son gyozas enormes y muy baratas. La puedes tomar sola o poniendo por encima todas las salsitas que te dan.






Y hasta aquí mi viaje! De Brasil me quedo con su gente, el sabor de la fruta y sobretodo con ellos....






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